El caso del paciente H.M.

A continuación, explicaremos más detalladamente el famoso caso del paciente Henry Gustav Molaison, más conocido como el paciente H.M. Henry con tan solo 9 años, en 1935, fue atropellado por un ciclista, se golpeó con fuerza la cabeza sufriendo una rotura de cráneo. Años más tarde empezó a sufrir recurrentes convulsiones que lo llevaban incluso a la pérdida de la consciencia transitoria.
A sus 16 años su situación empeoró, H.M. continuaba padeciendo las mismas convulsiones (ataques epilépticos del tipo tónico-clónico) de forma más seguida lo que, evidentemente, le impedía llevar a cabo una vida normal.
Los ataques epilépticos suponen el aumento de la actividad eléctrica de las neuronas en alguna zona del cerebro, por ello sufría convulsiones o movimientos corporales incontrolados de forma repetitiva. Si bien es cierto, nunca se pudo reconocer la verdadera relación y causalidad entre el accidente sufrido y su epilepsia. Además, se ha averiguado que tenia antecedentes familiares que habían padecido epilepsia, tres primos lo que puede indicar una propensión genética. No podía trabajar y tardó muchos años en poder acabar la educación secundaria bajo las burlas de muchos de sus compañeros.
No fue hasta sus 27 años que sus padres lo llevaron al hospital de Hartford en Connecticut, allí pudo ser examinado por un neurocirujano, William Beecher Scoville. Éste pudo localizar el origen de sus convulsiones en los dos lóbulos temporales mediales, el izquierdo y el derecho. Ante tal situación y no respondiendo a medicaciones no evasivas, se procedió a una operación para extirpar quirúrgicamente ambas zonas del cerebro.
Exactamente se le quitaron dos tercios de una zona del lóbulo temporal medial. Aquello incluía el hipocampo, la corteza parahipocampal, la corteza entorrinal, el uncus y la amígdala. Fue también dañada la corteza medial ateromedial. A partir de aquel momento, Henry solamente tenía un ataque o dos al año, es decir, en este sentido, mejoro gratamente. Sin embargo, H.M. fue incapaz de almacenar nuevos recuerdos por el resto de su vida. Aunque los años pasaban, para él siempre seguiría siendo 1953.
Según afirmó Scoville, el paciente H.M. era incapaz de recordar las habitaciones donde vivía, el nombre de las personas cercanas, el camino al lavabo o cuando había comido por ultima vez. La operación no se volvió ha realizar nunca más, por ello es considerado en parte como un experimento.
Consultó el caso con el doctor Wilder Penfield, reconocido a nivel mundial por sus estudios en la epilepsia, que trabajaba en el Instituto Neurológico de Montreal. Junto a éste, contacto a su vez con Brenda Milner la cual encaminó un estudio sobre la amnesia de Henry que perduró durante las siguientes décadas.
Milner contaba “era un hombre muy gracioso, muy paciente, siempre dispuesto a intentar aquellas tareas que yo le ponía. Y sin embargo, cada vez que entraba en la habitación era como que jamás nos hubiésemos encontrado antes…” .
Henry participó a lo largo de su vida en numerosos experimentos para ver si su déficit dependía del tipo de prueba de memoria (recuerdos libres, recuerdos guiados, opciones sí/no, reconocimiento de opciones múltiples,..), del tipo de estímulo para la prueba (palabras, números, párrafos, caras, formas, sonidos, sucesos públicos, eventos personales) o de la modalidad sensorial involucrada (visión, audición, sistema somatosensorial, olfato).

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